Peligros u oportunidades?

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Hace pocos días he publicado en las redes Sociales la siguiente frase: “El optimista ve oportunidad en cada peligro; el pesimista ve peligro en cada oportunidad.”

Desde entonces, acuden a mi memoria una catarata de ejemplos de empresarios y empresarias que han sabido darle la vuelta a las amenazas para convertirlas en oportunidades. Desde luego, hay quienes lo consiguen con cierta facilidad, y a quienes por el contrario, les resulta un camino difícil de recorrer o incluso evitan ese recorrido.

Analizando qué diferencia a unos de otros, mi conclusión es que, más allá de la dimensión de esas amenazas, lo más importante es el enfoque, la visión con que se las afronta. He trabajado con muchos ejecutivos que se enfrentaban a amenazas realmente significativas y han podido transformarlas con cierta facilidad, y en todos los casos, estas personas han sido capaces de poner en marcha su creatividad, su flexibilidad y adaptación al cambio, en definitiva han podido adaptarse a la realidad exterior para producir una transformación de lo que en principio era un peligro convirtiéndolo en una oportunidad.

Por el contrario, hay quienes esperan que las circunstancias encajen en sus moldes personales, no toman consciencia de lo que ellos mismos son capaces de hacer para mejorar la situación, y responsabilizan a todo Dios de sus males.

Entonces, ¿qué necesitamos para ver una oportunidad en cada peligro?

Lo primero es darse cuenta de cómo lo estoy haciendo hasta ahora. Tomar CONSCIENCIA de mis tendencias y buscar nuevas alternativas, nuevas formas, diferentes opciones de actuación. Para ello, es necesario conocer nuestros recursos, tanto internos como externos, e identificar nuestras habilidades para emplearlos de modo positivo.

En segundo lugar, es necesario identificar qué es lo que de cada uno depende: Probablemente no podamos cambiar la realidad exterior en muchas ocasiones, sin embargo, siempre podemos elegir qué hacer frente a esa situación. ¿De qué nos sirve encontrar culpables, y quedarnos en la queja si nos seguimos quedando allí sin hacer nada al respecto? Sólo podemos cambiar lo que de uno dependa, esto es asumiendo la RESPONSABILIDAD de nuestras decisiones y nuestras acciones.

El tercer paso es decidir con qué actitud afronto esa situación y tomar ACCIÓN. Hace ya más de un año cerraba una conferencia diciendo que ante una situación crítica podemos optar por llorar o por fabricar pañuelos. Podemos ser reactivos y llorar desconsoladamente hasta que se nos agoten las lágrimas, o bien podemos ser proactivos y hacer algo diferente apuntando a una salida exitosa.

CRA: Consciencia, Responsabilidad y Acción es la fórmula del cambio que propongo. A veces es difícil, lo sé, hay que negociar y convencer a muchos fantasmas internos para convertir nuestras propias debilidades en fortalezas. Es un proceso de adentro hacia afuera que requiere valor y esfuerzo. Sin embargo, la satisfacción que se siente al vivir la vida que tú mismo decides y construyes  hace que merezca la pena el esfuerzo.

Algunos ven oportunidades en cada peligro, otros ven peligros en cada oportunidad. ¿Qué ves tu?

 

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