Barato y Caro: El Valor y el precio

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Posiblemente más de uno haya recordado a Antonio Machado en aquello de que “Solo los necios confunden valor y precio”. Y efectivamente no puede ser más conciso y certero.

El precio y el valor de cualquier cosa no tienen por qué coincidir, de hecho no coinciden habitualmente. La razón para que esto sea así tiene que ver con la forma en que se determinan ambos. Y he dicho bien, se determinan, no se calculan. Si se pudiesen calcular el valor y el precio de todas las cosas este mundo sería bastante más aburrido y para empezar buena parte de la economía y el mercado simplemente dejarían de tener sentido.

El valor de cualquier cosa tiene que ver con la utilidad o el uso al que “alguien” lo quiera destinar, por tanto el valor es algo subjetivo que depende de cada persona, grupo, empresa, estado, etc. El valor está relacionado con la “necesidad”, independientemente que la necesidad sea objetiva o subjetiva (normalmente suele ser subjetiva o por lo menos mayoritariamente subjetiva, aunque no siempre).  Que algo sea barato o caro tiene que ver con su valor y por tanto con “para quién” y “para qué” …. y no tiene que ver con su precio. Sí, sí lo he dicho bien, el precio de las cosas no determinan que algo sea barato o caro. Esto explica por qué lo mismo y al mismo precio puede ser barato para alguien y caro para otra persona.  No sé si se ve que esto abre las puertas al mercado y permite que dos personas (partes) puedan percibir la misma cosa al mismo precio y al mismo tiempo como barata para una de ellas y cara para la otra; produciendose la condición necesaria para que sea intercambiada.

Por supuesto, y es que el precio no tiene que ver directamente con la utilidad o la necesidad; tiene que ver con la oferta y la demanda de ese bien o servicio, es decir:  cuánto hay disponible y cuánta gente lo quiere …. y está dispuesta a pagar por ello.  Y claro, lo normal es que valor y precio no coincidan, solo lo hacen cuando la oferta es abundante y la necesidad “uniforme” Lo cual ocurre muchas veces, pero no en todos los lugares, no en todas las circunstancias y desde luego no siempre.

Hay un millón de  ejemplos posibles pero como muestra uno clásico: el agua. Imaginemos una botella de agua. Todos sabemos que el agua es indispensable para la vida, que es necesaria para beber, para regar las plantas, para dar de beber a los animales … etc, etc, etc. Esto tiene que ver con el valor,  y por supuesto depende de cada persona, pero en general podemos estar de acuerdo que el valor es infinito en el sentido de incalculable.  Pero pensemos ahora en el precio. Pensemos en la misma botella (que queremos vender o comprar) junto a una catarata (de agua potable y cristalina) y en pleno desierto del Sahara a más de 100 km de la fuente más cercana. Y pensemos además en “demanda” es decir gente que demanda esa misma botella de agua … junto a la catarata y en el desierto … Obviamente el precio cambia … pero todas estas circunstancias no tienen nada que ver con el hecho de que “el agua es imprescindible para la vida” (y no solo …)

Pensemos ahora en ese mismo agua, pero donde una parte de la demanda está compuesta por una central nuclear (o de otro tipo) que necesita millones de metros cúbicos de agua para refrigerar sus reactores … y que puede pagar un precio mucho mayor del que la mayoría de la gente puede. Si la central está junto a la catarata no hay mucho problema porque la oferta es “infinita”, pero ¿y en el desierto?

Más de uno estará pensando que el ejemplo es irreal y extremo. Pues sí … y no … Pensemos en maíz en lugar de agua, y pensemos en Mexico (y otros paises productores) donde tradicionalmente el maíz se ha usado como base de la alimentación. Y pensemos ahora en biocombustibles, que “casualmente” se producen a partir de … ¡¡maíz!!  Este ejemplo no es inventado, es absolutamente real. En los ultimos años el precio del maíz en los paises productores ha multiplicado su precio porque el precio que los productores de gasolina (biocombustible) es sensiblemente mayor (y en volúmenes muy grandes) del que puede pagar la mayoría de la gente.  Por otro lado para los productores de maíz (los agricultores) es más rentable vender su maíz a las plantas de biocombustible (generalmente en Estados Unidos) que en el mercado local para fabricar harina … así que ganarán más dinero … pero tendrán que comer otra cosa que no sea maíz …

Pensar que algo es barato porque ha bajado su precio es literalmente una estupidez, del mismo modo que pensar que algo es caro porque su precio ha subido;  pero lo hacemos todos y lo hacemos de manera inconsciente. Pero si sabemos usarlo o preverlo … tenemos una oportunidad de negocio …  Así que no seamos “necios” y tengamos clara la diferencia entre valor y precio, esta diferencia es precisamente el “margen”

 

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