¿Sabes lo que te está pasando? Gestión de Empresas en Crisis

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rascacielos

En esto de la dirección de empresas, o gestión de empresas,  que es como me gusta llamarlo, porque eso de dirección me suena a jerarquía, distancia y superioridad hay que tener método.

No nos confundamos, nadie sabe más de tu negocio que tú, lo has visto evolucionar en los momentos malos y en los buenos, has echado incontables horas, kilómetros, dinero, patrimonio familiar y, lo más importante, tu talento e ilusión.

Así que no te estoy llamando la atención porque tengo tal título de la muy prestigiosa universidad de “no me importa” ni de la famosa escuela de negocio de “tú qué sabrás”. No, no van las cosas por ahí.

Las cosas están de la siguiente manera, y lo malo es que tú lo sabes:

La empresa está inmersa en una crisis, se vende menos, se cobra mal, los gastos financieros son disparatados y encima con tu patrimonio en juego, porque ahora a la empresa por sí sola no le dan ni las gracias las mal llamadas entidades de crédito. El personal está como ausente, los clientes se les notan desanimados, pues la frase “esta crisis es para todos” se ha convertido en una especia de mandamiento de los importantes de la tabla de Moisés. Los proveedores están ansiosos, y no paran de intentar cualquier cosa por un pedido…y así vamos poniendo ejemplos, que desgraciadamente encajan pero que a medida en la realidad.

Y tú, ¿qué haces? Pues tal y como yo lo estoy viendo, te planteas el tema con resignación excesiva, lo aguantas todo, tal que muñeco de goma vas recibiendo golpes, de cliente infiel, del personal enfadado, del banco que con una sonrisa te “liquida”, nunca mejor dicho, tus herramientas financieras, Hacienda, Seguridad Social, y recibes y encajas y hay sigues de pié mientras puedas, Eso lo admiro profundamente, demuestras carácter, valentía, saber estar a las duras y a las maduras, además de que tu compromiso y fe te lleva a poner, una vez más, el dinero de la familia en la empresa, y tu patrimonio en juego.

Digo resignación excesiva porque en demasiadas ocasiones, te veo cada vez más apagado, y con menos fuerza vital, que es la energía de los empresarios, porque saben que su capacidad es la que lleva el tema adelante, pero esta resignación, ante lo inabarcable de la crisis, te lleva a una gran mentira: no hay nada que hacer. Intentas retrasar las medidas más duras e inevitables, el personal, y terminas en una espiral de no hacer nada sino de verte obligado por las circunstancias, que son las que mandan, a ir asumiendo medidas.

Yo me niego admitir este escenario. En tu empresa mandas tú, las circunstancias no mandan, no hay que negar que determinen las posibilidades y las limitan en crisis, o las multiplican en crecimiento, pero el que debe decidir eres tú.

Así que volvamos, a eso del método que habíamos enunciado al principio, antes de anunciar el fin de los tiempos, pero sin mayas y otras ocurrencias.

Ya está bien de aguantarse y esperar otros seis meses, a ver si las cosas cambian. Las cosas las cambias tú, y en esa estamos cuando un amigo te dice que llames a Nicolás que quizás te pueda ayudar, y me cuentas que necesitas hacer tal cosa en tu empresa, y que como la economía está mal, y no te gusta perder el tiempo me sueltas ¿cuánto me cuesta?

Siempre respondo igual, cuanto te cuesta ¿el qué? No soy adivino y, por tanto, con una breve y nerviosa descripción tuya, no me hago cargo de la situación y, como no vendo productos de la varita mágica, te responderé que es más importante saber que te está pasando, conocer además tus potencialidades, tus debilidades, tus recursos y tus amenazas desde dentro.

Así que si ya sabías que en la gestión de empresas se toman decisiones tras evaluar el escenario, el objetivo y las diferentes alternativas, que estás haciendo que no te paras de una vez, y empiezas por el principio, por conocer que te pasa, y no seas simplista, los síntomas no son la enfermedad.

Por ejemplo, si falta dinero de forma regular para cumplir los compromisos, esto sería una consecuencia de la situación, es un síntoma, nuestra fiebre. La enfermedad en el caso de la empresa siempre es compleja y nos obligará a un tratamiento combinado, por seguir con el símil.

Hace poco, un empresario me vino muy angustiado a que le asesorará en el concurso de acreedores de su empresa, la labor de su vida durante más de veinte años. Pues, a pesar de que es un empresario con formación profesional en gestión, ha sido alto directivo, consultor de multinacional y muchas más cosas, antes de iniciar este proyecto hace casi dos decadas y que ahora está pensando en liquidar, que demuestran el gran bagaje que atesora. Le paré los pies, volví a comentar que, antes, teníamos que diagnosticar la situación y no como él lo hizó, sino con frialdad, con distancia que aporte objetividad a los datos. Yo puse la cabeza fría, cosa que para él era imposible y, así, el diagnóstico permitió demostrar que el concurso de acreedores era una solución letal para los objetivos que se perseguían.

No me canso de repetir, que sin un buen diagnóstico no le metas mano, ni te quedes esperando. Además es rápido, barato y siempre demuestra ser rentable.

Así que, que te quede claro, para resolver tu situación desde hoy, primero debes de diagnosticarla. Si tomas decisiones sin un diagnostico profesional, que determine la evaluación real de los objetivos y marque las alternativas viables, estás jugando a la lotería. Y, esto de la gestión de empresas, no es un arte requiere método, disciplina y esfuerzo.

Animo y recuerda todo tiene solución y que, si necesitas hablar de estos temas, aquí nos tienes.

 

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