Análisis Transaccional: Los tres estados del Yo

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Como ya os he adelantado en el post de la semana pasada, el Análisis Transaccional es un método contractual. Un contrato es un acuerdo con uno mismo o con otra persona para realizar un cambio.

En dicho contrato, es fundamental que se incluyan e integren todos los niveles: el emocional, el racional y el de los valores personales.

También debemos observar e integrar el comportamiento de los “actores” tanto en relación a sí mismo, como en su comportamiento interpersonal y/o social.

Decía antes que el Análisis Transaccional es un método contractual: El contrato orienta y guía el trabajo con Análisis Transaccional en torno a un objetivo (o varios) que el cliente desea alcanzar, una meta de cambio. Implica un análisis entre ambos (cliente y facilitador/a) de la situación a resolver y de las posibles opciones y alternativas.

Bajo este contrato, ambos asumen responsabilidades, aunque diferentes. El cliente se responsabiliza de cambiar lo que sea necesario y posible de su situación tomando nuevas decisiones, poniéndolas en práctica y usando todos sus recursos disponibles.

Por su parte el facilitador se responsabiliza de preparar el proceso, de confrontar al cliente en el momento adecuado, de apoyar cuando sea conveniente, de dar orientación cuando es oportuno, de señalar lo que observa, etc.

Para todo ello, el punto de partida es la absoluta confianza del facilitador en su cliente, y en su potencial para enfrentarse a la vida y a las situaciones difíciles  superarlas.

Los “juegos”, es decir, las interacciones de las personas, están compuestas de transacciones. Cualquier transacción tiene dos partes: el estimulo y la respuesta.

Cuando interactuamos lo hacemos desde uno de tres diferentes estados del yo. Un estado del yo es una forma especifica de pensar, sentir y actuar. Podemos actuar desde nuestro estado del Yo Padre o desde el de Yo Niño o desde el Yo Adulto.

El estado Niño:

En él aparecen los impulsos naturales, las primeras experiencias que se nos grabaron en la infancia y cómo respondimos ante ellas. Es la parte de nuestra persona que siente, piensa, actúa, habla y responde igual que lo hacíamos siendo niños. Tiene un tipo de pensamiento mágico e irracional, las relaciones las concibe como algo eminentemente emocional.

El estado Niño de Yo funcionalmente se divide en Niño Libre y Niño Adaptado, el Niño Libre es espontáneo, creativo, intuitivo, curioso, expresa sus emociones auténticas y constituye la parte más bella y posiblemente más necesaria de nuestra personalidad, en ella se encuentra el placer y la autogratificación, sus elementos negativos son el egoísmo y en ocasiones la crueldad. El Niño Adaptado tiene a su vez dos formas de expresión, una en lo positivo tiende a la disciplina, el respeto, la capacidad de obedecer normas, en lo negativo se manifiesta por una actitud retraída, temerosa, confusa, desvalorizada, que tiende a la obediencia automática y la autodescalificación.

El estado Padre:

Derivado de los padres y madres que hemos tenido y de las personas mayores que han intervenido de manera directa en nuestra educación. Es un compendio de las actitudes y el comportamiento incorporados de procedencia externa. Sentimos, pensamos, actuamos y hablamos de una manera muy semejante a como lo hacían nuestros padres y madres cuando éramos niños, ya que ellos fueron modelos básicos en la formación de nuestra personalidad. Sus valores e ideas acerca de la vida, sus pautas de comportamiento, sus normas, reglas y leyes de convivencia, se van a ir grabando en el hijo o hija, e influyen de forma poderosa en la configuración futura de su personalidad. Y todo eso sucede sin que la persona sea consciente de ello, por lo que se terminan reproduciendo pautas aprendidas en la infancia sin darse casi cuenta.

Cuando una persona esta en un estado del Yo Padre piensa, siente y se conduce como uno de sus padres o alguien que tomo su lugar. El Padre decide, sin razonar, como reaccionar a las situaciones, lo que es bueno y es malo, y como las personas deben vivir. El Padre juzga para o contra y puede ser controlador o dar apoyo. Cuando el Padre es critico se le llama Padre Critico. Cuando da apoyo se le llama Padre Nutritivo.

El estado Adulto:

En él percibimos la realidad presente de forma objetiva, de forma organizada, calculamos las circunstancias y consecuencias de nuestros actos con la base de la experiencia y los conocimientos. Es la dimensión interior del individuo, que se caracteriza por el análisis racional de las situaciones, la formulación sensata de juicios y la puesta en marcha del propio sentido de la responsabilidad.

Cuando estamos en el estado del yo Adulto usamos el pensamiento lógico para resolver problemas, asegurándonos de que las emociones del Niño o Padre no contaminen el proceso.

Esto no significa que ser racional y lógico es la mejor manera de ser todo el tiempo. De hecho, igual que el Padre excluyente hace un ser humano incompleto, también un Adulto excluyente tiene un efecto limitante en las personas.

Como siempre, la clave está en el equilibrio y en la integración de los tres estados. Y sobre todo en ser capaces de identificar qué estado estamos poniendo en juego y cuál la persona con la que estamos interactuando, y tener la capacidad de ajustar para obtener los resultados deseados.

En la próxima entrega os contaré cuáles son y cómo funcionan las Transacciones, y por supuesto qué efectos tiene cada una de ellas.

Seguimos!

 

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