Cinco razones para devolver a las personas al centro de las organizaciones…

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Nos hemos equivocado. O al menos eso creo yo… Hemos dado un papel principal a algo equivocado, el dinero. Y hemos puesto a las personas en el papel secundario de la obra que se representa en esta sociedad. Y yo creo que es al revés…

La situación económica lo corrobora. La desconfianza en los sistemas lo corrobora. La magia que se produce cuando las personas colaboran lo corrobora. Las tendencias del management actual lo corroboran. Incluso Internet lo corrobora a través de, sobre todo, los canales sociales gratuitos donde las personas se relacionan.

De mi trabajo diario con organizaciones que han elegido poner (o mantener) a las personas en su centro, extraigo estas cinco razones de peso para devolver a las personas al centro de las organizaciones.

1.- El valor lo aportan las personas… no el dinero.

Uno de los intangibles de mayor peso de las organizaciones son las personas. Una organización con mucha pasta y nadie que trabaje en ella, que crea en su proyecto y lo desarrolle, nada puede hacer con su dinero. Las personas son imprescindibles para que una idea, un proyecto o una organización caminen hacia adelante. El dinero por sí solo nada consigue. Necesita a las personas para que le den valor.

El dinero es necesario, pero nunca imprescindible… ¿Cuántas ideas han nacido de economías muy pobres? ¿Apple desde un garage? ¿Facebook desde los estudiantes de una universidad? ¿Google? Si estas son marcas reconocidas internacionalmente… ¿Cuántas PYMEs habrán sido creadas en una situación similar?

Es curioso que en las organizaciones más emblemáticas, como las que acabo de poner de ejemplo, se dé un valor especial a las personas, se las tenga en cuenta, sean lo más importante para la organización y, por ello, sean las empresas más deseadas para trabajar en ellas, entre otras cosas, porque permiten que las personas se desarrollen y que pongan su talento al servicio de la organización.

Esto también ocurre con las PYMEs. Yo puedo avalarlo en más de uno, dos y tres casos. Y, curiosamente, esas organizaciones, aunque también están inmersas en la situación económica general, funcionan mejor porque su situación social interna es mucho mejor. Aunque parezca mentira, se trabajan los valores individuales y organizacionales, se tienen en cuenta sus sugerencias y viven más en lo importante que en lo urgente. Son las organizaciones que hacen que todo siga teniendo sentido. Son organizaciones que saben que el valor del dinero viene porque las personas hacen que ese dinero tenga un valor.

2.- Son la pieza fundamental en el “cómo” de la organización.

Durante estos años hemos asistido, desgraciadamente, al cierre de muchas organizaciones. Y yo me pregunto… ¿Qué ha motivado que cierren unas empresas y no otras que vendían, más o menos, lo mismo? Y la respuesta no la hallo en el “qué” hace la organización, sino en el “cómo” lo hace. Y el “cómo” es producto de los equipos, de la cultura, de las personas que componen esa organización.

Una vez más, cuando centramos nuestra atención en las cosas materiales, nos encontramos con que eso no es el verdadero valor de una organización. Su cultura organizacional, sus ejes de comunicación, sus canales de comunicación y de relación entre las personas, el equilibrio y la diversidad de los equipos son los aspectos que marcan la diferencia entre una organización y otra.

Una vez más volvemos al punto principal: las personas son las que hacen que las organizaciones y los proyectos tengan valor. Y es el estilo con el que se hacen las cosas lo que marca la diferencia entre una organización y otra.

3.- Creatividad y soluciones.

La creatividad es una característica inherente a las personas. Las máquinas todavía no están dotadas de esta capacidad.

La creatividad es una herramienta perfecta para los momentos que estamos viviendo. Es una cualidad que permite aportar soluciones extraordinarias a problemas ordinarios. Es una cualidad que no cuesta dinero y que ahorra muchos costes en muchas organizaciones. Es una cualidad que debe ser potenciada y desarrollada en estos momentos más que en ningún otro.

Si se piden aportaciones a los colaboradores de una organización, estos estarán encantados de contribuir a la mejora de su entorno. Y las decisiones que vienen desde dentro suelen estar más centradas y contribuir de una manera más directa a la mejora y a la evolución de la organización.

4.- La RSE debe comenzar dentro.

Cuando hablamos de Responsabilidad Social Empresarial observamos que existen dos tipos de políticas: las que trabajan de cara al exterior o las que empiezan desde dentro y se convierte en visible fuera.

Las primeras, las que trabajan de cara al exterior, sólo están pintando su fachada, pero no están arreglando los desperfectos que en el día a día se producen dentro. Pasado el tiempo, si no nos hemos ocupado de los desperfectos del interior, estos se traducirán, inevitablemente, a la fachada y pueden llegar a destruir el edificio.

Lo verdaderamente interesante es detectar los desperfectos interiores y darles una solución adecuada. De esta manera, cuando lleguemos a la fachada (que es lo visible para todo el mundo) esta lucirá de forma excelente y permanente en el tiempo.

Las políticas de RSE deben ser 360º y deben comenzar desde su interior y abarcar, posteriormente, a todos los colectivos que tienen trato con la organización. Una vez que todo están en orden dentro, será mucho más fácil y mucho más creíble hacerlo extensible a todos los grupos de interés de la compañía. Es más, las herramientas que nos ofrece New Media, harán posible que todo el mundo sea partícipe en un tiempo mínimo.

5.- Las personas hacen que funcione el “boca-oreja”.

Tanto en el mundo offline, como en el mundo online, el “boca-oreja” es la técnica que mejor funciona para atraer clientes a nuestra organización.

Cuando las personas hablan bien de su día a día, cuando se sienten escuchadas, valoradas, desarrolladas y en crecimiento permanente, transmiten entusiasmo a los demás. Esa sensación provoca que más personas se acerquen a nuestra organización, que más clientes quieran formar parte de nuestro proyecto.

Todos esos comentarios y opiniones en el mundo online van a contribuir a construir nuestra reputación digital que también acercará a más personas a nuestra marca, a nuestra compañía, a nuestra organización.

Yo creo que son cinco razones de peso para plantearse volver a poner a las personas en el centro de las organizaciones… Y tú, ¿qué crees?

 

 

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