New Media al servicio de los “ecosistemas organizacionales”

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Las nuevas tendencias del management actual apuntan a poner a las personas de vuelta al centro de las organizaciones. Y New Media aporta excelentes herramientas para aportar coherencia al ecosistema latente en cada organización.

Empecemos por el principio…

¿Qué es un “ecosistema organizacional”?

Según nuestra Real Academia de la Lengua, un ecosistema es una comunidad de los seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente.

Como podrán adivinar, la relación de un ecosistema con una organización es directa. La organización está conformada por un número de equipos (mayor o menor en función del tamaño de la organización) que los componen personas (es decir, seres vivos) y que en su actividad del día a día están relacionándose continuamente y desarrollándose conjuntamente.

Si incluimos, además, las teorías del pensamiento sistémico, que tanta relevancia están tomando en la sociedad actual, nos encontramos damos cuenta de que está totalmente alineado con esta “descripción” organizacional. El sistema de la organización es el ecosistema principal en el que se desarrollan otros ecosistemas más pequeños (interrelación de sistemas para el pensamiento sistémico), como pueden ser los equipos, las unidades de negocio o las líneas de producto.

Tratar a las organizaciones como ecosistemas es una inteligente manera de poner lo verdaderamente importante en su centro: las personas, los seres vivos de este ecosistema concreto.

La cuestión importante es que, como los ecosistemas en la naturaleza, o se tiende al equilibrio o se tiende a la destrucción, la organización debe tender a ser sana y saludable para estar equilibrada o si la enfermedad (absentismo, bajas laborales, rumores) se instala en ella, tenderá a la destrucción.

¿Cómo tender al equilibrio?

Haciendo gala de la transparencia y la coherencia. En la actualidad, para que una organización sea sana, es necesario que lo sea en todas sus esferas. Colaboradores internos y externos, clientes, proveedores y público en general deben percibir una coherencia. No es válido que nos preocupemos sólo de tratar bien a nuestros clientes cuando a nuestros colaboradores no les estamos prestando atención porque esto, al final, se acabará sabiendo. O no sirve que tengamos unas políticas internas excepcionales cuando exprimimos a proveedores o maltratamos a los clientes porque, esto, también se acabará sabiendo.

Aquí es donde juega el papel principal New Media. La teconología, con Internet como estandarte, es un arma de doble filo… Por un lado, permite a cualquier organización, por pequeña que sea, hacerse visible al mundo y que sea conocida hasta en los confines de la tierra. Pero, por otro lado, también va a apuntar a aquellos aspectos de las marcas y organizaciones que generen dudas o malestares en las personas. La posibilidad de que la información sea viral la posee Internet por encima de cualquier otro canal. Y es más viral lo malo que lo bueno, tal y como vemos diariamente en los medios de comunicación.

Así que, para tender al equilibrio, hay que desarrollar la salubridad en las organizaciones, hay que ocuparse de las personas, hay que desarrollar el talento interno, hay que poner soluciones eficaces cuando surjan los problemas y, sobre todo, hay que ser muy coherentes y muy transparentes. El intento de ocultar cosas sin solucionar tiene un efecto boomerang que puede llegar a ser devastador.

¿Qué aporta New Media a un ecosistema organizacional?

New Media es, para la organización, herramienta y canal para comunicarse y relacionarse con el mundo. Las bondades y las toxicidades de una marca u organización, se fan a filtrar a través de esos canales de una manera directa.

En la Red, las personas opinan, investigan. Y en la actualidad, importan más las opiniones de amigos y conocidos o, incluso, desconocidos, que la información que las marcas emiten a los usuarios. La publicidad, tal y como la conocemos hasta ahora, ha muerto. Los clientes no quieren que les cuenten ilusiones, quieren conocer las realidades. Por eso se fían más de las opiniones de otros. Por eso les sirven más las emociones que otros comunican respecto a una marca o a una empresa. Y me obligan a mí, como organización, a ser bueno en todo lo que hago. ¿Para qué? Para que cuando hablen de mi marca, de mi organización, hablen de las cosas que les atraen de mí y esto provoque un acercamiento de otras personas a mi compañía en lugar de alejarlos de ella.

Si trato mal a mis colaboradores, a mis proveedores, a mis clientes, en poco tiemp se conocerá cuán tóxico es nuestro ecosistema organizacional. Si, por el contrario, consigo el compromiso de mis colaboradores con la organización, si consigo su implicación y que se crean lo que hacemos y para qué lo hacemos, mis propios colaboradores serán los evangelizadores de nuestra marca, de nuestro proyecto empresarial. Si mis clientes y proveedores se sienten bien a nuestro lado, nos recomendarán.

Ya saben lo que he dicho en otras ocasiones… En el mundo de las organizaciones actuales, la mujer del César no sólo tiene que ser buena, sino también parecerlo en todo momento…

Si quieres que tu proyecto tenga éxito, es necesario ser cada vez mejores, ser cada vez más coherentes y ser cada vez más transparentes. Puedes, incluso, comunicarlo tú… Pero ten una cosa clara, lo bueno o lo malo, los demás se encargarán de hacerlo saber.

Y tú… ¿cómo crees que se manejan las relaciones en tu organización? ¿Evangelizan o critican? Te invito a la reflexión y a que, si quieres, lo compartas para que todos aprendamos…

 

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